Camino de Santiago de Compostela- España
- Anamaria Correa
- 22 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 9 ene
Caminar el Camino de Santiago no es solo avanzar kilómetros: es entrar en un ritmo distinto de vida, donde cada paso tiene sentido y cada día trae una pequeña transformación. Nuestro viaje duró 6 días y 120 kilómetros, ingresando por Portugal, con el corazón puesto en una sola meta: Santiago de Compostela.
El punto de partida fue Tui, en España, un lugar donde el Camino se siente vivo desde el primer instante. Allí el reencuentro con la familia marcó el inicio de algo especial: abrazos, mochilas ajustadas y la certeza de que lo importante no era la velocidad, sino el camino compartido.
De Tui a O Porriño - 17km caminados
El primer día fue una mezcla de emoción y expectativa. Senderos verdes, ríos que acompañaban el paso y pueblos que parecían detenidos en el tiempo. El cuerpo aún estaba fresco y la mente abierta a todo lo que vendría. Cada saludo entre peregrinos —un “buen camino” sincero— recordaba que nadie caminaba solo.
O Porriño a Redondela - 16km caminados
Aquí el Camino empezó a exigir más. Las subidas ponían a prueba las piernas, pero las vistas recompensaban el esfuerzo. Desde lo alto, el paisaje se abría majestuoso, recordándonos por qué tantas personas vuelven una y otra vez. Caminantes a pie, otros en bicicleta, todos avanzando hacia el mismo fin, cada uno con su historia, su motivo y su propio ritmo.
Redondela a Pontevedra - 20km caminados
Este tramo fue pura belleza. Caminos entre bosques, tramos empedrados y el sonido constante de la naturaleza. Las conversaciones aparecían y desaparecían con la misma facilidad que los compañeros de ruta. Algunos se quedaban atrás, otros se adelantaban, pero todos dejaban una huella, aunque fuera solo una sonrisa compartida.
Pontevedra a Caldas de Reis - 22km caminados
El Camino se volvió más introspectivo. El cansancio empezaba a sentirse, pero también la calma. Las aguas termales de Caldas parecían un regalo merecido, un descanso para el cuerpo y para la mente. Aquí el tiempo se desacelera y uno aprende a escuchar más: al entorno y a sí mismo.
Caldas de Reis a Padrón 18 km caminados
Este día tuvo un aire especial. Padrón no es solo una etapa más; es un lugar cargado de historia y simbolismo. La emoción crecía al saber que Santiago estaba cada vez más cerca. Los pasos, aunque cansados, se sentían firmes, guiados por una mezcla de fe, propósito y gratitud.
Padrón a Santiago de Compostela - 25 km
La última jornada fue una montaña rusa de emociones. Alegría, nostalgia, orgullo y una profunda sensación de logro. Al entrar a Santiago de Compostela, la Catedral se alzó imponente, como si recibiera a cada peregrino con respeto y silencio. Allí, entre lágrimas discretas y abrazos largos, entendimos que el verdadero regalo no era haber llegado, sino todo lo vivido en el camino.
El Camino de Santiago no se mide solo en kilómetros, sino en momentos, encuentros y aprendizajes. Es una experiencia que transforma, que une y que deja una marca profunda. Porque al final, todos llegamos a Santiago… pero nunca somos exactamente los mismos que salimos de Tui.































































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